Tres años y medio en una montaña rusa con Forrest y el equipo de Somos, convirtiendo una idea loca en un verdadero retador camino a destronar a los ISPs incumbentes de Latinoamérica. Llegué como consultor financiero y pronto me tocó asumir como CFO por necesidad; para cuando salí habíamos crecido de menos de 5.000 suscriptores a casi 100.000, habíamos abierto México y habíamos levantado capital de algunos de los mejores inversionistas del mundo. De lo que más orgulloso me siento es de la cultura que construimos: un equipo que ha interiorizado la convicción de que Somos va a ganar. Trabajar junto a Forrest cambia lo que crees que eres capaz de lograr.
Mesa Salvaje fue un proyecto de pasión y mi “MBA del mundo real”. Es probablemente el capítulo de mi vida en el que de verdad me volví adulto: liderando un equipo, siendo responsable de su sustento y del bienestar de nuestros clientes. Miro esa época con nostalgia por los buenos momentos — recuerdos imborrables, recetas hechas realidad, muchísimos cafés increíbles seleccionados y servidos, y una verdadera comunidad construida. Pero también fue un período duro y flaco de mi vida, que me obligó a confrontar algunas de mis ideas más ingenuas sobre el mundo y los negocios.
Capítulo por escribir — Mánchester, Nueva York y los años de crecer.